1.01.2018

La televisión dominicana en Nueva York, negocio o figureo?


Antes del año 2001 los dominicanos del exterior solo podían ver televisión con contenido dominicano en los canales locales de cable como lo era el canal “J”,, luego convertido en el canal 35 de la compañía Time Warner en Manhattan solamente.

Habían uno que otro programa en otros sistemas en diferentes ciudades al igual que el legendario “Santo Domingo Invita” que era el único programa de contenido dominicano que se pudo ver en los canales Telemundo 47 y Univisión 41, ambos cubren la zona triestatal (New York, New Jersey y Connecticut).  

En el año 2001 por iniciativa del Ing. Frank Jorge Elías entra Supercanal Caribe con una programación de 24 horas totalmente de contenido dominicano, primero en Time Warner New York y New Jersey, luego extendiendo su cobertura a otros estados y ciudades por medio de los demás sistemas de cable de aquel entonces ATT, Cablevisión y Comcast. 

Años después aparece Televisión Dominicana, al contrario de Supercanal Caribe que transmitía desde sus estudios en República Dominicana el 80% de sus contenido propio con uno que otro programa de otros canales dominicanos.

Televisión Dominicana utiliza programación de varios canales logrando una programación bastante competitiva, después entra Dominican View, propiedad del Grupo Supercanal más o menos con el mismo concepto de Supercanal Caribe y Telemicro Internacional del Grupo Telemicro.

En los últimos meses se han incorporado dos canales más de contenido dominicano, Canal América y Quisqueya TV, otro canal, que aunque es dirigido a una programación de conciertos Tarima TV, tiene una gran influencia dominicana. 

Es decir que el firmamento de canales con programación de contenido dominicano ha cambiado y por ende el negocio se ha puesto más competitivo, pero cual es la diferencia?

Hasta ahora ninguna, todos los programas que se producen en Estados Unidos están como dicen, “cortados por la misma tijera” y muchos son copias de otros, pero con diferentes personajes. 

Los avances de la tecnología han dado oportunidad a mucha gente de hacer televisión con muy pocos recursos, una cámara, una computadora, par de luces en algunos casos y un programa de edición que van desde los más baratos a los más caros. 

Hay gente hasta haciendo reportajes hasta con IPhone y tabletas, hace pocos años necesitábamos una unidad móvil para transmitir en vivo, hoy esto se hace con equipos de “stream” de bajo costo que permiten transmitir en vivo hasta en HD. 

La cantidad de programas que se producen en Estados Unidos han abierto puertas a personas que en su mayoría no tienen capacidad ni preparación para hacer buena televisión, pero tienen acceso a los equipos, pueden pagar el espacio en el canal, entonces “producen” programas que en su mayoría de muy baja calidad a nivel de conducción y de producción. 

Los estudios virtuales han sido un “milagro” para estos “productores” ya que en cualquier espacio donde puedan poner un “chroma verde” y ahí tienen un estudio. 

Los controles de calidad en los canales dominicanos no existen, porque si así fuera algunos programas debieran estar fuera del aire por la baja calidad de producción. 

Ahora, tomemos en cuenta que la televisión es un “negocio” por lo tanto los ingresos por concepto de publicidad son esenciales para el funcionamiento de cualquier medio televisivo, no solo del arrendamiento de programas puede sostenerse un canal, el porcentaje de ingresos por medio de la publicidad vendida debes ser mucho mayor, pero ¿es esto posible cuando se hace televisión de baja calidad ?  ¿Podemos facturar vendiendo comerciales a precios irrisorios?,

Estas son las preguntas que siempre hemos hecho, buscando las respuestas y encontramos que todos los factores que comentamos anteriormente acerca de la poca preparación de los “productores”, el poco conocimiento del negocio de la televisión son parte importante de las respuestas. 

Primero, la mayoría de estos “productores” no lo  hacen para vivir de eso, les una especie de “hobby” interesante,  ameno,  que les abre las puertas al “figureo” y al glamour del mundo de la televisión. 

No les importa si el programa factura bien, porque cubren sus gastos con ingresos provenientes de otras actividades que no tienen nada que ver con televisión, salvo algunos casos de productores y conductores que sabemos que viven de sus programas, tienen varios años en esto, muchos de ellos desde antes de que llegaran estos canales ya ellos producían programas para el “J” y el “35” y les ha ido muy bien, pero quiénes son? 

Ramón Aníbal Ramos, Roberto Gerónimo, entre otros que son profesionales con una trayectoria de hasta haber hecho televisión en República Dominicana en determinado momento y que manejan sus programas como verdaderos negocios, buscan clientes, les sirven y los mantienen por muchos años.

¿Pero qué pasa? al final son víctimas de los “busca cheles” del negocio.  
Estos “busca cheles” quiénes son? 

Los “productores improvisados que no tienen la capacidad ni el talento para conquistar clientes, entonces se les hace más fácil “atacar” a los clientes de los demás productores que si se han fajado por conseguir esas cuentas. Esta incapacidad de captar nuevos clientes ha generado una concentración de la publicidad en base a los mismos anunciantes. 

Los pocos comerciales nuevos que se ven no duran nada, primero la calidad de los comerciales es pesima, la mayoria son vendidos bajo el concepto de figureo, “hazme un favor” o “ayúdame con el programa”, nada de eso genera ventas que es el objetivo de la publicidad. 

En conclusión, debemos adecentar nuestras producciones, profesionalizarlas, utilizar las agencias de publicidad o el concepto de las agencias, pero nada de esto tendrá buenos resultados sino se establece una tarifa básica real, que refleje el valor verdadero que sea proporcional a la cobertura de los canales, que sea respetada por todos incluyendo los canales, mecanismos de control de calidad por parte de los canales, respeto a las fórmulas establecidas para publicidad de 16 minutos por hora, no más. 

Si estas correcciones no se hacen la televisión de contenido dominicano no parará de ser una especie de “chimichurri” en el negocio de la televisión en Estados Unidos que todos sabemos que es el gran “filete” que ha generado muchísimo dinero, la pregunta final es “prefieres un filete compartido que un chimichurri para usted solo? 

Victor Jiménez.




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