9.06.2017

"Mi camino hacia el Bronx"...Luis Severino, lanzador de los NY Yankees

PHOTO BY GUILLERMO HERNANDEZ MARTINEZ/THE PLAYERS' TRIBUNE

¿Sabes cuál es el mejor sentimiento en el mundo?
El mejor sentimiento en el mundo es despertarte y recordar que eres un Yankee de Nueva York.
Cada mañana, en el día después que lanzo un buen partido y consigo una victoria para los Yankees en nuestro estadio y al frente de nuestros fanáticos, me despierto pensando en lo increíble que es el hecho que llegué a donde estoy ahora.
Desde que yo era pequeño, había dos cosas que yo amaba: el béisbol y los Yankees de Nueva York.
Mucha gente no lo sabe, pero yo casi no vengo a Nueva York. En realidad, estuve muy cerca de firmar con los Rockies de Colorado.
Hace cinco años, yo tenía 17 años de edad y estaba viviendo con mi familia en la República Dominicana. Teníamos muy poco dinero, así que la idea de firmar con un equipo en las grandes ligas estaba en mi cabeza todos los días.
Dejé mi casa para ir a entrenar en una academia de beisbol en Bávaro y estaba yendo a todas las pruebas con equipos que podía conseguir.
La primera oferta que me llegó fue de los Marlins.
Una persona del equipo me dijo, “Hey, nos gusta lo que puedes hacer. Tenemos un contrato y el dinero para ti aquí mismo. Son tuyos si los quieres. ¿Los quieres?”
No te puedo explicar cuanto quería decir que sí.
En mi cabeza pensaba, Sí, los quiero. Sí. Dámelos por favor. Ahora mismo.
Pero mi agente me dijo que tuviera paciencia. Que podría recibir más, que una oferta mejor llegaría pronto. Solo tenía que esperar un poco más.
Eso fue muy difícil. Pasaron semanas. Luego meses. Ser paciente fue tan difícil. No paraba de pensar en todo lo que hubiera podido comprar para mi familia con un bono de firma.
Siete meses después, cuando llegaron los Rockies con una oferta mucho mejor, se sintió como si hubieran pasado 10 años. No quería seguir esperando. Estaba listo. Iba a firmar con ellos. Todos en mi pueblo estaban orgullosos y emocionados. Algunos hasta compraron gorras de los Rockies.
Pero en ese momento, mientras estábamos finalizando el proceso del contrato, ocurrió algo inesperado.
Los Yankees de Nueva York llamaron y dijeron que querían hablar conmigo.  
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