3.21.2017

Por su nombre lo detienen más de una hora en el JFK: “Nadie está a salvo”, asegura

 sucede cuando oficiales de Inmigración detienen a una persona en el aeropuerto bajo sospecha de que puede ser una amenaza para la seguridad? Las historias varían de acuerdo con sus protagonistas.
Pero, aunque el tema, no es nuevo; bajo la administración del presidente Donald Trump estas intervenciones han sido más comentadas públicamente. En parte se debe a la controversia por los límites a la entrada de musulmanes –impugnada judicialmente¬– que impulsa la nueva administración y que ha puesto la lupa en los procedimientos en los aeropuertos.
Hassan Aden (52), de Greenville, South Carolina, tiene ciudadanía estadounidense.
Además trabajó por casi 30 años como jefe del Departamento de Greenville, en ese estado.  Sin embargo, eso no evitó que fuera detenido en el aeropuerto Jonh F. Kennedy, en Nueva York, para una inspección individualizada.
El 13 de marzo, Aden regresaba de un viaje a París, Francia, donde viajó para celebrarle el cumpleaños número 80 a su madre.
El pasajero –de origen somalí e italiano– relató en una publicación en su cuenta de Facebook este sábado que oficiales le preguntaron si viajaba solo y lo llevaron a un cuarto privado.
La razón: su nombre. Hassan Aden
“Me llevaron a una habitación trasera que parecía un almacén con tres escritorios y con rótulo que leían ‘Manténgase sentado todo el tiempo’ y ‘Uso de teléfonos está estrictamente prohibido’ —ésa fue la primera señal de que no era una situación voluntaria y, en efecto, una detención”, narró el hombre.
“A este punto, le informé a un tal oficial Chow, el que en principio me detuvo, que yo era un jefe de policía retirado y un oficial de carrera y un ciudadano estadounidense— él me dijo que él no tenía control sobre las circunstancias y que no importaba cuál había sido mi ocupación”, agregó Aden, a quien se le prohibió contactar a miembros de su familia en medio del proceso.
Luego de que el viajero mostrara su pasaporte estadounidense, las autoridades le indicaron que alguien estaba usando su nombre y que su expediente tenía que ser clarificado para que “pudiera ganar acceso al país”.
De esta desagradable experiencia en la que estuvo detenido por, aproximadamente, 90 minutos, el expolicía no duda algo: cualquiera puede ser detenido por las autoridades migratorias en un aeropuerto, no importa su origen o profesión.
“Yo pasé casi 30 años sirviendo en una agencia pública de ley y orden. Yo me ligué con oficiales de alto nivel del Departamento de Justicia y las cortes federales casi a diario”, detalló Aden. “Antes de esta administración, yo atendía frecuentemente reuniones en la Casa Blanca y asesoraba sobre reformas a las políticas nacionales de la Policía. Dicho esto, si me puede pasar a mí, le puede pasar a cualquiera por atributos de perfil racial. Nadie está a salvo de este tipo de intrusión ilegal del Gobierno”, planteó en su post.
En unas declaraciones enviadas al Washington Post, una portavoz de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) dijo que no comentaría el caso específico de Aden debido a las restricciones impuestas por el Acta de Privacidad federal, pero añadió que “todos los pasajeros que llegan a Estados Unidos están sujetos a revisión de la CBP”.

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