1.16.2017

Danilo sería el gran ganador de Odebrecht

No hay que ser un genio en materia de corrupción para hacer 
coincidir el dinero que se paga por coimas con dinero “bien ganado”.
Cuando una empresa soborna, los fondos que destinó a ese acto 
ilícito tienen que aparecer en su contabilidad. Ahí es que comienza la fase creativa, porque en toda empresa organizada, y Odebrecht lo es, hay que justificar cada gasto con los soportes correspondientes.
Ya sea que se encubra como partida de gastos (relaciones públicas, asesorías, compras ficticias, o como parece ser en este caso, obras civiles), o que se desvíe como contribuciones a fundaciones, a las artes, etc., el dinero de los sobornos siempre tendrá un soporte, es decir, los recibos o constancias de que ese dinero se “gastó” en cuestiones identificables.
Pero a veces las “coincidencias” delatan y se convierten en una importante pieza de convicción cuando se quiere investigar seriamente un asunto.
Es relativamente fácil seguir el rastro por fechas de depósitos bancarios y transferencias a otras partes involucradas, a subcontratistas, por ejemplo. Ya no existe el secreto bancario para este tipo de delitos y en el caso de las obras físicas es relativamente fácil calcular si las mismas fueron sobrevaloradas. Es decir, no estamos ante un caso tan complejo cuya solución no esté a la mano si existiera la voluntad de resolverlo.
Además, la investigación está hecha, los inculpados de sobornar desde la empresa matriz deben colaborar de acuerdo a su convenio con la corte de los Estados Unidos, y la empresa está negociando con otros países. Entonces, ¿qué impide que aquí seamos serios con esta investigación? ¿Cuál es el miedo? Danilo se casaría con la gloria si este caso llega a donde debe llegar.
atejada@diariolibre.com


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