10.15.2016

Estoy conociendo mejor a Harlem, viendo esta serie de Netflix, Luke Cage.

Luke Cage, nacido Carl Lucas y conocido por un tiempo como Power Man(Poderoso), es un personaje ficticio, un superhéroe de Marvel Comics. Creado por el escritor Archie Goodwin y el artista John Romita Sr., y editado por el escritor de cómics Christopher Priest, apareció por primera vez en Luke Cage, Hero for Hire #1 (en junio de 1972). 

Cage fue el primer superhéroe afroestadounidense en protagonizar una serie de historietas que llevaba su nombre en el título.
La serie de Netflix recupera a Luke Cage (Mike Colter), al que ya conocimos en Jessica Jones, a su regreso a Harlem, el barrio donde creció. 

Allí se refugia de cualquier enfrentamiento, de su fuerza sobrehumana y de su constitución irrompible también, en la barbería de Pop, gánster rehabilitado que ha convertido su local en la ‘Suiza’ del distrito, un lugar donde resolver conflictos de modo pacífico y a través de la palabra. 

Las cosas cambian cuando conocidos de Luke Cage y Pop acaban involucrados en los asuntos criminales de Cornell Stokes (Mahershala Ali), mafioso al que en Harlem tienen por un líder hecho a sí mismo, apoyado a su vez por su prima, Mariah Dillard (Alfre Woodard), una concejala que utiliza sus contactos para conseguir dinero y poder. La agente de policía Misty Knight (Simone Missick) será una aliada esporádica de Cage.

Lo que me ha convencido de Luke Cage, no obstante, es cómo muchos de sus conflictos y de sus imágenes conectan con el día a día: ver a Cage esposado por la policía siendo inocente, o vestido con capucha en sus misiones justicieras, cuando esa prenda ha sido criminalizada por las fuerzas de seguridad durante tanto tiempo; observar la relación de Harlem con sus héroes corruptos y caídos, y cómo sustituye la esperanza que ellos encarnaban por la de un hombre cotidiano y perseguido.

Puede que Luke Cage no lance (ni quiera hacerlo) el relato definitivo sobre el colectivo negro, sobre sus raíces y sus fantasmas, y lo utilice más como contexto que como propósito, pero sí despierta sentido de la actualidad y del compromiso, y eso me gusta.

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