7.20.2016

Emanaciones pútridas, por Freddy Ortíz

En vista de la gran reacción que causó el artículo HIEDE, publicado por aquí y en mi columna de Listín Diario hace dos semanas, mañana publicaré una "extensión" del tema, con un tíulo descojonante. Léalo ahora...
EMANACIONES PÚTRIDAS.

Tras encontrar otros malos olores, extendemos hoy el exitoso artículo "Hiede", publicado aquí hace dos semanas. 
Que el Pepca nunca haya sometido "pejes gordos", ni ganado un pleito "de peso", hiede. 
Que el reglamento de la Ley de Salarios Públicos siga atascado, mientras algunos funcionarios devengan sueldos irritantes, hiede. 
Los oligopolios y monopolios que distorsionan el buen funcionamiento de la economía, hieden. 
Que la mayoría de empresas de Zonas Francas favorecidas con préstamos no los paguen al Estado, hiede. 
Que aún subsistan entidades superfluas del Estado, incluyendo los ministerios de la Mujer y la Juventud, hiede. 
Que las millonadas asignadas al Santo Cerro y a la Catedral de Santo Domingo no encuentren contrapartida en las comunidades evangélicas, hiede. 
Que las demandas judiciales del FONPER a algunos socios del Estado queden en el limbo, hiede. 
Que la CDEE vuelva a llenarse de botellas y asesores superfluos, hiede. 
Que siga en el aire la promesa de la Procuraduría de someter a los funcionarios públicos que no presentaron declaración jurada de bienes, hiede. 
Hieden las asignaciones legislativas llamadas barrilitos, cofrecitos, Día de las Madres y Navidad. 
Que con más de 300 generales en las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, no tengamos más seguridad pública que en Singapur, hiede.
Que los ahorros en los subsidios al sector eléctrico se usen en la inversión de Punta Catalina, cuando deberían disminuir la colocación de bonos del Estado, hiede. 
Que las malversaciones en varios ayuntamientos, reveladas por la Cámara de Cuentas no merezcan ni siquiera una mirada de las autoridades, hiede. 
Que, como consecuencia de eliminar las cuotas (sin compensarlas), las emergencias de los hospitales sigan rebotando pacientes y tengan carencia de medicinas, hiede. 
Y que nadie se atreva meter el diente al monopolio sindical del transporte de carga hiede, por ser violación de los principios constitucionales de la libre empresa. ¿Valdrá la pena seguir destapando cloacas?.
Para comunicarse con el autor: devariados@yahoo.com


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