5.24.2016

Carta a Roberto Rosario. Por José Luis Taveras

Francamente hablando, no me imagino ni por un segundo estar en su cabeza. Es titánico esconder un ánimo agitado, barnizar la rabia, tragar las palabras y ahogar los arrebatos en la cortesía, y más para un hombre de su orgullo. Presumo que ha dormido muy poco y que su paciencia ha estado al filo del colapso. No lo juzgo ni lo celebro, pero no es para menos: lo que tenemos es un soberbio tollo y un tercio del país en llamas.
Usted es un hombre de posiciones obtusas; no flaquea ni se inmuta para tomar decisiones. Esa condición lo define como una persona recia. Hablaré en su propio lenguaje emocional para que me entienda claramente.

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