12.04.2015

Brasileños quieren sacar a su presidenta, tiene el peor gobierno desde 1958


RIO DE JANEIRO.— La presidenta Dilma Rousseff prepara una batalla para evitar un juicio político en un Congreso ampliamente fragmentado en medio de un escándalo de corrupción y la peor recesión de Brasil en décadas.

El líder de la Cámara de Diputados Eduardo Cunha, un fuerte enemigo de la presidenta, introdujo oficialmente el jueves un proceso para llevarla a juicio político, con el argumento de que violó leyes de responsabilidad fiscal. El juicio podría terminar en su eventual destitución.

"Hay indicios suficientes", dijo Cunha al referirse a gastos en los que presuntamente incurrió el gobierno de Rousseff sin autorización del Congreso. "El momento de política actual es notoriamente grave. Nunca en la historia de la república hubo tantos pedidos de juicio político. La economía no va bien y la desconfianza en el país ya traspasó las fronteras".

Existen riesgos para la mandataria de la economía más grande de América Latina: su popularidad está por el suelo en niveles no vistos desde 1985, cuando terminó la dictadura militar; y aunque los analistas consideran que sería difícil reunir el apoyo de más de dos tercios en la cámara baja para que el proceso pase al Senado, la opinión popular es un factor importante y el oficialismo no está bien consolidado en el Congreso.

"Tendrá que luchar con todas sus fuerzas para evitar ser destituida por el Congreso", dijo Eliane Catanhede, una columnista de Estado de S. Paulo. "Dependerá de un Partido de los Trabajadores dividido y una base aliada que no es nada fiable", agregó.

Miembros del Partido de los Trabajadores presentaron ante la Suprema Corte un recurso para frenar la apertura del proceso alegando que Cunha abusó de su poder y no notificó a Rousseff antes de tomar la decisión. Rousseff reunió a su gabinete el jueves para planear la estrategia.

"Cunha está usando el poder para paralizar a Brasil y al Congreso. Siempre es la misma herramienta: amenazas para obtener lo que quiere", dijo el jueves Jaques Wagner, jefe del gabinete de Rousseff, en rueda de prensa. "Estamos preparándonos para una lucha política".

.

.