12.17.2015

Blogueando con la cultura: ají, por Radhamés Gómez Sánchez


Al llegar Cristóbal Colón a la isla que llamó Hispaniola, hoy compartida por Haití y la República Dominicana, conoció el Capsicum anuum, que los aborígenes antillanos taínos llamaban ají en su lengua, el arahuaco. 

Debido a la época en que la palabra aparece en español, Corominas descarta cualquier vínculo con lenguas africanas, mientras que fray Bartolomé de las Casas confirma el origen taíno del término en su crónica del Descubrimiento. 

En el texto de De las Casas, ají aparece, como era habitual en la época, escrito con x, axí. Colón, al igual que el fraile dominico, señaló la semejanza del Capsicum anuum con el pimiento conocido en Europa, que pertenece a una especie completamente diferente, denominada Piper nigrum en botánica y que dio origen al inglés pepper ‘pimienta’. 

En su carta a los Reyes Católicos, Colón explicaba al regresar de su primer viaje: Altas son las tierras, y baías linpias, y de montañas y árboles muy grandes, y todas muy labradas y sembradas de sus axis, qu’es singularísimo mantenimiento. Después de las descripciones de Colón y de De las Casas, el nombre pimiento se mantuvo en España y figura como equivalente de ají en el diccionario de la Academia, mientras que esta última palabra está marcada como "americanismo". 

En los doscientos años que siguieron al Descubrimiento, el Capsicum anuum y varias otras de las cuarenta y cinco variedades de Capsicum revolucionaron la cocina europea y se extendieron por la India, Indonesia y China, y adquirieron tanta importancia en la cocina de esos países que hoy muchos creen que el ají es originario de Asia. 

Sin embargo, desde antes de la llegada de los conquistadores, esta solanácea ya era conocida en México y Centroamérica, donde era llamada por el nombre náhuatl chilli, de donde se deriva el vocablo chile, que es más usado en esa región y que no guarda relación alguna con el nombre del país sudamericano homónimo. 

Tampoco parece verosímil la hipótesis sobre el origen quechua o incaico de ají, puesto que esos pueblos llegaron a extenderse por el norte hasta el suroeste de lo que hoy es Colombia sin haber llegado jamás a las Antillas.

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