11.03.2015

"Un país de la mierda", por José Luis Taveras



"República Dominicana, en ciertos contextos financieros del mundo, es vista como una de las naciones más corruptas de la región; un mundillo surrealista sin orden ni reglas y con instituciones malogradas o inoperantes; una isla bananera, de sol, nalgas, playas y borracheras habitada por gente menesterosa, ignorante y libertina que pone precio a su dignidad por un bocado o un celular.  

Esa percepción fue afirmada y promovida por décadas por el Ministerio de Turismo a través de una leyenda muy sugestiva de la marca país: “Aquí me siento libre”. Claro, la primitiva libertad para tentar todo lo que una sociedad elementalmente ordenada niega: andar en motocicletas sin casco, violar la luz roja por pura emoción, tener sexo con menores, conducir borracho, hacer ruido en la madrugada, portar ostensiblemente armas, pagar sobornos para redimir cualquier desvarío o agraviar a un ciudadano en nombre de la arrogancia partidaria. 

Tierra de promisión para delincuentes, perseguidos y prófugos internacionales; paraíso para las mafias, los negocios de azar, los tratos oscuros y los ojos azules.  Una comarca insular donde seis de cada diez desearía emigrar."

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