10.11.2015

Henry Garrido líder sindicalista dominicano en NY dice: Nuestra lucha por sueldos de $15 para todos

María B. Rodríguez trabaja como asistente de universidad. Ella es una de más de 12,000 miembros del sindicato Concejo Distrital 37 (DC 37), muchos de ellos latinos, quienes trabajan para la Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY).
Como sus compañeros de CUNY, María no ha recibido un aumento salarial desde hace casi siete años debido a la expiración de su contrato laboral. Con su salario actual, María vive con muchas dificultades para cumplir con sus obligaciones cotidianas y no tiene fuerza económica.
El mes pasado, el gobernador Andrew Cuomo ordenó que los trabajadores en restaurantes de comida rápida reciban un aumento a $15 por hora. Lo felicito por apoyar a esos trabajadores, pero me decepciona mucho su falta de compromiso con nuestros miembros de CUNY y con los otros trabajadores públicos que también necesitan un sueldo de $15 por hora.
Él alega que eso tiene que ver con las negociaciones colectivas. Estamos de acuerdo, pero desde 2014, cuando DC 37 inició las negociaciones para un acuerdo colectivo, el gobernador se ha negado a presionar al canciller de CUNY, James B. Milliken, a que presente una oferta justa; una con los aumentos de salario que nuestros miembros se merecen y que los ayudarían a pagar sus cuentas.
El gobernador insiste en imponer a nuestros miembros los mismos términos contractuales que se establecieron para trabajadores estatales, cuyo contrato incluyó un congelamiento de sueldo de dos años.
Cuando él congeló los sueldos de dichos trabajadores en 2012, las condiciones financieras posiblemente ameritaban ese acto. Pero hoy las condiciones económicas son muy diferentes.
El mismo día del anuncio del gobernador Cuomo, el canciller Milliken manifestó su apoyo para un nuevo contrato diciendo que: “ los empleados dedicados son la razón de los logros educativos de CUNY”.
Sin embargo, en los últimos meses, ha fallado en adelantar las negociaciones, algo que me lleva a preguntarme si el salario de $670,000 y el subsidio de vivienda mensual de $19,000 que recibe lo incapacita para simpatizar con sus dedicados trabajadores.
Le hago un llamado tanto al canciller Milliken como al gobernador Cuomo a que presenten un contrato justo con aumentos retroactivos y la preservación de beneficios. Después de siete largos años, nuestros miembros se lo merecen.

.

.