10.27.2015

Ante la ida física de Radhamés Gómez Pepín, por Ramón Antonio Veras.


Ha fallecido Radhamés Gómez Pepín, un ser humano bueno, sensible y solidario. Como periodista fue sumamente agudo, sagaz y ágil.  Honesto en su comportamiento, responsable en  sus opiniones y apegado a la verdad de los hechos  en su  condición  de director del periódico El Nacional.

Amó entrañablemente a su pueblo, natal, Santiago, y siempre recordó sus barrios, como Baracoa y  La Joya, así como su  Plaza Valerio.

Traté muy de  cerca  a Radhamés y a su familia, porque, además de vivir por el mismo barrio, fui  alumno    de su madre Ana Pepín de Gómez.

Conocí directamente de la solidaridad de Radhamés, para aquellos que  se encontraban en situaciones difíciles  ante sus adversarios  políticos. 

Así, por ejemplo, el día sábado 20 de marzo de 1976, el sargento de la Aviación   Militar Dominicana, Miguel Nicanor Liriano Fernández, instruido por el general Juan Disla Abreu, fue a mi bufete y trató de asesinarme, lo que impedí. Le solicité a Radhamés, que intercediera en mi favor ante el general Neit Nivar Seijas.  Así lo hizo. 

En mi presencia, Radhamés le dijo  al general Seijas: “General, espero que la sangre de Negro Veras, no salpique  la  jefatura suya, como le ocurrió a la otra con Orlando Martínez”.

Con el fallecimiento de Radhamés, el país pierde  a un gran ser humano;  el periodismo un ejemplo de honestidad;  Santiago,   a un hijo distinguido;  sus amigos  a un  igual  entrañable,  y las Águilas Cibaeñas  a un fanático suyo mil por mil.

Me limito a decir, finalmente, Radhamés murió como vivió: dignamente. 


Santiago de los Caballeros,
                                                                                              27 de octubre de 2015.                  


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