8.23.2015

Guía Gastronómica del Este, por el doctor César Mella, Psiquiatra



Con mucha frecuencia me sitúo en Bávaro o en Punta Cana en Resort o en Villas de mis amigos.

Llegado a cierta edad la fiebre de tener propiedades de descanso en el interior amaina. Se inicia con mucho entusiasmo y terminamos “prestándola a los amigos”.

Me comentan que los costos de mantenimiento; la situación de las carreteras y la inseguridad ciudadana pueden estar variando el perfil del turismo interno y moviéndolo al programa todo incluido.

Los domingos, como hoy cuando regreso hago una  parada en el Capitán Cook restaurant a la orilla de la playa de Bávaro donde el marisco  lo selecciona vivo y te lo preparan a la brasa.

Procuro a mi amigo Elvis para que me ponga al día en el tema de las artesanías,  por cierto poco creativas y repetitiva, con predominancia del lienzo haitiano.

Él me consigue los tres diarios impresos que salen los domingos: El Listín, El Hoy y  El Nacional, este último en el que llevo 10 años escribiendo todos los domingos.

No me acostumbro a los digitales, y soy apasionado de tres columnistas dominicales, amigos full, pero que por razones obvias no puedo decir quiénes son.

Sigo mi camino y me detengo al doblar  de la “Otra Banda” y consumo junto a Doña Marisela, un par de Catibías  (empanadas de yuca guayada rellenas de picadillo de carne de res y fritas).

No dejo de estacionarme un rato frente a la basílica y comprar galletas y queso blanco de hojitas en fundas plásticas con todo su jugo.

Ya en la Romana voy directo a Chica Bass, en procura de los quipes más ricos del país ( uf  empates con los del típico Bonao). En ausencia de Don Elías , me atiende su hijo quien me enseña los recortes de periódico que su ido padre coleccionaba de esta columna.

El jugo de cereza es único.

En San Pedro hago una de estas dos paradas o ambas.
Roby Mar , a la orilla del rio Higuamo, donde consumo una fría pequeña light, pescado frito  y tostones.
Prefiero cojinúa o carite.

Cuando voy donde Amable, el de los pasteles en hoja, situado frente al parque central de mi pueblo, pido pasteles de yuca rellenos de lambí, siempre con una fría.

Ahí suelo departir con uno que otro contemporáneo, escasos  por cierto, pero el tema siempre es el mismo, las estrellas orientales y lo difícil que es conseguir cangrejos de los mueluses.

Dos visitas hice el domingo pasado: a Papi Bonnet  compadre de mi padre y a las Hermanas Zayas en el barrio Placer Bonito, donde pase parte de mi infancia.

Allí abrimos un litro de etiqueta negra que me había obsequiado el síndico de Mata Palacios,  Hato Mayor, compañero de partido y con el que charle en un bello parador en la carretera.

Hago dos paradas obligatorias camino a la capital: Una en Boca Chica en mi restaurante preferido: Neptuno.
Sobre tablas, observando la inmensidad del mar el agua te besa los pies y un salpicón de mariscos te aligera el paladar.

La otra parada es en el Restaurante Naco Golf, detrás del parque cibernético , es  una propiedad del Club Naco en donde los socios  de gustamos croquetas sabrosas  y chicharrón de pollo que solo nos recuerda al Mario.

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