agosto 31, 2009

A quien le sirva el sombrero

-De: Lenny Mata <lennymt@gmail.com>Fecha: 31 de agosto de 2009 16:40
Asunto:CARTAPara: keseyoke@gmail.com

HOLA KESE TE ENVIO ESTA CARTA QUE ESCRIBÍ HACE UNOS DÍAS, ES UN POCO LARGA PERO SE QUE TE GUSTARÁ LA PUBLIQUE EN MI BLOG, ESPERO QUE PUEDAS HACERLE UN ESPACITO Y PUBLICARLA,
UN BESO

HABLAMOS.
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Eliu Gómez Vélez
www.keseyoke.com

Gracias a Eliú Gómez por remitir esta incomparable manera de pensar de una joven dominicana.Lenny, ten fé no hay mal que dure 100 años y desde Balaguer a Leonel, ya van muchos.... ojala podamos hacer tus deseos una realidad.......cuanto antes.

Recuerdo cuando llegaste a mi, estaba llena de esperanza, energética y ansiosa por un cambio; tu, nuevo, altivo lleno de ideales. Tantas cosas pasaron por mi mente respecto a ti, "tú eres el indicado estoy segura", me decía a mi mismas, "ayudarás lo suficiente, te preocupará mi educación, mi alimentación y salud".
A cambio yo estaba dispuesta a crecer contigo, me esforzar me, aprovechar al máximo las oportunidades y no te defraudar en momento alguno.
Al principio hablaste de los planes que tenías para nosotros, yo estaba confiada en que todo saldría bien y que aunque cumplir nuestras metas costaba de mucho trabajo y esfuerzo mutuo, nunca me dejarías caer y mantendrías el entusiasmo por y para ambos. Conforme el tiempo pasó empezaron los cambios, ya teníamos nuevos amigos, que de seguro ayudarían y apoyarían nuestros buenos y nuevos planes.
En algún momento no estuvieron de acuerdo con tus planes pero encontraste la forma de convencerles, pues a pesar de todo lo que prometías era perfecto.
Pasaron días, semanas y meses, aun estableciendo normas y direcciones pues me decías que querías que todo fuese perfecto y no dejarías escapar un detalle.
Yo creída y confiada pues estaba segura que en cuanto todo tomará su marcha lograríamos grandes cambios. De mi parte, trabajaba en lo que te había prometido, esperaba paciente y rezaba para que todo pueda marchar como debía de ser.
Escuchaba, a través de otros tus deseos de cambiarme, de lograr convertirme en una grandiosa o por lo menos labrar para mí un camino donde yo pudiera dar pasos firmes hacia la gloria y desarrollo.
Algunos que ya habían perdido la esperanza en todo, me pidieron no confiar una vez más, como ya tantas veces lo hice desde el inicio de los tiempos. Pero es que imagina -¿cómo no lo intento de nuevo una y otra vez y cuánto sea necesario?- yo lo merezco; quiero y debo darme ese lujo.
Fui instruida bajo ideales de trabajo duro, fe en mis metas y segundas oportunidades, muchas oportunidades pues gracias a las oportunidades he llegado hasta aquí.
Pasaron unos meses y seguía haciendo lo que me correspondía no quería defraudarte, continuaba con mi trabajo arduo día por día y con mis sueños puestos en tus manos.
Incluso ahora mientras te escribo recuerdo cuando celebramos mi aniversario se supone que dirías unas palabras, lo que me tenía muy entusiasmada pues entendía que hablarías del trabajo que debíamos tener en marcha, pero preferiste hablar de nuestros nuevos amigos de quienes nos ayudarían a forjar finalmente nuestros planes, es decir, detalles bastantes conocidos. Espero que no pienses que me desanimó, al contrario estaba segura de que ahora si, llegaba nuestro momento de gloria y que empezaríamos a trabajar con las promesas hechas.
Los meses pasaron, ya tenías un año a mi lado y tú aún eras sueños y palabras, estaba preocupada y asustada, pues no podía creer que nuevamente una vez más sería engañada por otro. No, eso no pasaría no contigo, estoy segura que elegí bien esta vez. No dejé de creer en ti, pero entiéndeme me dijeron y me enseñaron que los sueños son buenos siempre y cuando trabajes para convertirlos en realidad.
Tanto es así que seguí que como tu sabes no paré de cumplir un instante lo que me corresponde de nuestro pacto, después de todo era poco tiempo aún. Imagínate alguien como yo, que fue dañada tantas veces requiere un poco mas de tiempo para lograr lo que querías conmigo.
Entonces pasó lo peor...
Como la ley de la vida lo dicta gané otro año y me hice más vieja y ahí vi como se desvanecía mi juventud, por la que en cierto momento señalaste espacial devoción, recuerdo cuando me decías: "Me gusta que seas joven, que quieras progresar, ser alguien productivo y lograr objetivos que puedan ayudar a otros". "La juventud que muestras te distingue de las demás y mira que hay muchas otras que tiene una juventud tan notoria pero la tuya es especial, muestras ser digna, alegre pero con mucho valor e ímpetu".
Mentiste y convertiste tus halagos a mi juventud en chistes desagradables que me dolieron en lo más profundo.
Mi educación, para variar seguía igual, mi salud empeoraba.
Espero que mientras lees no estés reprochando en voz alta tus supuestos logros, supuestos no por su falta de existencia más bien porque no fueron como debían, no lo hiciste como lo habíamos planeado. No olvidé que inauguraste un centro donde pudiera educarme, un lugar donde pudiéramos vivir, pero lo que hiciste con una mano lo destruías con los pies.
Y nuestros amigos quienes debían ayudar en el plan que forjamos, optaron tomar sus propias decisiones donde en la mayoría de los casos me lastimaron tanto y solo lograron beneficios para ellos; quienes creyeron de verdad, en nuestros proyectos no se les dejó trabajar y fueron excluidos.
Lo que más molesta es que tu fingiste no tener la culpa, alegaste no ser responsables de los resultados y derogaste la culpa en otros.
Tú, eres tan culpable como tus amigos, (nunca más míos), por los daños que me han ocasionado sus planes de maldad y corrupción dejaron otra marca, que se hizo mayor por tu indiferencia, pues veías día a día lo que me hacían, mientras fingías ser ciego, sordo y mudo; pisotearon nuestros ideales y con tu actitud pisoteaste nuestra promesa. No te importó que ni en el peor día continuara en pie e intentándolo con la esperanza de que volvieras al camino conmigo que me llevarás de la mano y pararán tu y tus cómplices de arrastrarme.
No estaba enojada contigo, estaba decepcionada y humillada, una vez más tuve que darle la razón a los no creyentes, esos que estoy tan ansiosa de recuperar pero eso queda arruinado cada vez que me pasa esto. Lo que más me duele es que tuve que bajar la cabeza cuando me decían que no sirve de nada lo que nuestros ante pasados nos enseñaron, que las reglas y valores que escribieron solo son tinta en papel.
Quería partir lejos pero recuerdo lo que te prometí y solo por eso te dejaré cerca unos años más, pero te digo que ya no será igual que antes estarás siempre en el lugar de esos que no tienen mi admiración.
Finalmente no todo en esta misiva será llantos y quejas te dejó saber que aún, (como dice la canción aquella: espero tu regreso a la tierra del olvido), sin perder la esperanza en que me lleves de la mano nuevamente, que cumplas tus promesas y trabajemos juntos para convertirme en lo que algunos buenos hombres idearon antes de ti y en lo que algunos hombres creen puedo lograr.
Solo para que finalmente sepas lo que me has provocado desde hace un tiempo,
Atentamente,
República Dominicana