11.14.2019

Cónsul Carlos Castillo asiste ceremonia recordación víctimas del vuelo 587 en NY

NUEVA YORK –El cónsul general de la República Dominicana en esta ciudad, recordó el 18 aniversario de la caída del vuelo 587 de American Airlines en Bell Harbor de Queens, a cuya ceremonia asistió el alcalde Bill de Blasio para rendirle un homenaje póstumo a las 265 personas, 175 de ellas dominicanos, que murieron en la tragedia.
Castillo reconfortó a familiares que perecieron en el accidente aéreo ocurrido el 12 de noviembre del 2001, minutos después de haber despegado del aeropuerto John F. Kennedy, con destino a República Dominicana, muriendo los 260 ocupantes y cinco personas en tierra.
“Aunque han pasado dieciocho años de esta lamentable tragedia, las familias que perdieron a sus seres queridos no han podido restañar sus heridas y en nombre del Gobierno del Presidente Danilo Medina Sánchez, del Consulado Dominicano en Nueva York y en el mío propio, les reiteramos nuestro gran pesar y compartimos sus sufrimientos”, expresó.
Castillo colocó flores en las ventanillas del monumento a la memoria de las víctimas del vuelo 587, diseñado por el artista dominicano Freddy Rodríguez y levantado a escasas cuadras del lugar donde cayó el avión.
La señora Belkis Lora, quien perdió a su hermano José Lora en la tragedia y preside el Comité en Memoria del Vuelo 587, agradeció la presencia del cónsul Castillo en la ceremonia de recordación del 18 aniversario de las víctimas del accidente aéreo y “su apoyo a quienes todavía sentimos el dolor de haber perdido a nuestros familiares, a quienes llevamos en nuestros corazones”.

11.12.2019

El golpe en Bolivia: cinco lecciones, por Atilio A. Boron


La tragedia boliviana enseña con elocuencia varias lecciones que nuestros pueblos y las fuerzas sociales y políticas populares deben aprender y grabar en sus conciencias para siempre.

Aquí, una breve enumeración, sobre la marcha, y como preludio a un tratamiento más detallado en el futuro. 

Primero, que por más que se administre de modo ejemplar la economía como lo hizo el gobierno de Evo, se garantice crecimiento, redistribución, flujo de inversiones y se mejoren todos los indicadores macro y microeconómicos la derecha y el imperialismo jamás van a aceptar a un gobierno que no se ponga al servicio de sus intereses.

Segundo, hay que estudiar los manuales publicados por diversas agencias de EEUU y sus voceros disfrazados de académicos o periodistas para poder percibir a tiempo las señales de la ofensiva. Esos escritos invariablemente resaltan la necesidad de destrozar la reputación del líder popular, lo que en la jerga especializada se llama asesinato del personaje (“character assasination”) calificándolo de ladrón, corrupto, dictador o ignorante.

Esta es la tarea confiada a comunicadores sociales, autoproclamados como “periodistas independientes”, que a favor de su control cuasi monopólico de los medios taladran el cerebro de la población con tales difamaciones, acompañadas, en el caso que nos ocupa, por mensajes de odio dirigidos en contra de los pueblos originarios y los pobres en general.

Tercero, cumplido lo anterior llega el turno de la dirigencia política y las elites económicas reclamando “un cambio”, poner fin a “la dictadura” de Evo que, como escribiera hace pocos días el impresentable Vargas Llosa, aquél es un “demagogo que quiere eternizarse en el poder”.

Supongo que estará brindando con champagne en Madrid al ver las imágenes de las hordas fascistas saqueando, incendiando, encadenando periodistas a un poste, rapando a una mujer alcalde y pintándola de rojo y destruyendo las actas de la pasada elección para cumplir con el mandato de don Mario y liberar a Bolivia de un maligno demagogo.

Menciono su caso porque ha sido y es el inmoral portaestandarte de este ataque vil, de esta felonía sin límites que crucifica liderazgos populares, destruye una democracia e instala el reinado del terror a cargo de bandas de sicarios contratados para escarmentar a un pueblo digno que tuvo la osadía de querer ser libre.

Cuarto: entran en escena las “fuerzas de seguridad”. En este caso estamos hablando de instituciones controladas por numerosas agencias, militares y civiles, del gobierno de Estados Unidos. Estas las entrenan, las arman, hacen ejercicios conjuntos y las educan políticamente. Tuve ocasión de comprobarlo cuando, por invitación de Evo, inauguré un curso sobre “Antiimperialismo” para oficiales superiores de las tres armas.

En esa oportunidad quedé azorado por el grado de penetración de las más reaccionarias consignas norteamericanas heredadas de la época de la Guerra Fría y por la indisimulada irritación causada por el hecho que un indígena  fuese presidente de su país. Lo que hicieron esas “fuerzas de seguridad” fue retirarse de escena y dejar el campo libre para la descontrolada actuación de las hordas fascistas -como las que actuaron en Ucrania, en Libia, en Irak, en Siria para derrocar, o tratar de hacerlo en este último caso, a líderes molestos para el imperio- y de ese modo intimidar a la población, a la militancia y a las propias figuras del gobierno.

O sea, una nueva figura sociopolítica: golpismo militar “por omisión”, dejando que las bandas reaccionarias, reclutadas y financiadas por la derecha, impongan su ley. Una vez que reina el terror y ante la indefensión del gobierno el desenlace era inevitable.

Quinto, la seguridad y el orden público no debieron haber sido jamás confiadas en Bolivia a instituciones como la policía y el ejército, colonizadas por el imperialismo y sus lacayos de la derecha autóctona. Cuándo se lanzó la ofensiva en contra de Evo se optó por una política de apaciguamiento y de no responder a las provocaciones de los fascistas.

Esto sirvió para envalentonarlos y acrecentar la apuesta: primero, exigir balotaje; después, fraude y nuevas elecciones; enseguida, elecciones pero sin Evo (como en Brasil, sin Lula); más tarde, renuncia de Evo; finalmente, ante su reluctancia a aceptar el chantaje, sembrar el terror con la complicidad de policías y militares y forzar a Evo a renunciar. De manual, todo de manual. ¿Aprenderemos estas lecciones?

Jovencitos haciendo piruetas en bicicletas son un peligro público



Carlos Castillo, cónsul dominicano en la gala de Cibao Meat.



Heinz Vieluf Cabrera



Heinz Vieluf Jr.



Luis Maduro es un serie 23 que me brindó un sabroso trago de tequila



Lutzi Vieluf Isidor, Presidenta de Cibao Meat



Manuel Sierra entrega placa a Cibao Meat por sus 50 años en el mercado



11.06.2019

Nallely De Jesus & Elizabeth Peralta